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Teletrabajos forzados: redes e internet

¿Para qué sirve un ordenador sin conexión a Internet?

Hoy en día, para muy poco.

Me salto los heroicos comienzos de la informática personal, y me adelanto hasta la llegada del ADSL, el primer tipo de conexión a internet rápido y asequible para los particulares.

Lo más importante del ADSL fue que la conexión era permanente. Ahí es cuando empezamos a vivir realmente CONECTADOS. Además de enviar y recibir mensajes y documentos, esa conexión permanente nos llevó a lo que más nos gusta a los seres humanos: relacionarnos.

Y ahora, con las conexiones de fibra y la reducción de precio de los servidores online, hemos llegado a la era del auténtico trabajo en remoto y «la nube».

Todo es estupendo. Lástima que en las redes también se enreden los peligros.

En casa no puedes tenerlo todo

Muchas empresas, de todos los tamaños y sectores, tienen algún tipo de red local en la oficina para compartir información entre todos los ordenadores conectados.

Ahora que trabajas DESDE casa, probablemente por obligación, lo normal es que te falten muchas cosas en el ordenador y necesites acceder al «mundo exterior» de forma virtual.

En este artículo voy a tratar sobre las diferentes formas de acceder a los datos remotos desde tu casa. El siguiente lo dedicaré a los servicios en la nube, que en esta situación pueden ser vitales.

Compartir la wifi con alguien

¡Cuidado! Al compartir la wifi con alguien no solo compartes el acceso a internet, también estás compartiendo tu red interna.

Las personas conectadas podrán ver las carpetas que tengas compartidas en tu ordenador, y si están compartidas de forma pública podrán ver y hasta modificar su contenido.

Esto se aplica a tu familia y a quienes puedan estar robándote la wifi. También a esos vecinos a los que ayudas cediéndoles el uso de tu conexión.

  • Revisa los permisos de tu ordenador e intenta conectarte desde otra máquina para saber qué podría ver un intruso.
  • Cambia la contraseña de acceso al router o llama a tu proveedor de internet para que te ayude. Algunos proveedores la cambian cuando hacen la instalación y te la dan en un papelito, pero otros dejan la contraseña que trae el router de fábrica (y tan solo hay que buscar el modelo de router en internet).

¿Que te resulta muy difícil? Te entiendo perfectamente, pero mentalízate de que vas a tener que preocuparte de estos asuntos te guste o no. No olvides la introducción del artículo anterior Teletrabajos forzados: el ordenador (2) La seguridad.

La seguridad del router

Uno de los puntos más vulnerables en tu conexión a internet es la conexión wifi del router. Lo normal es que tu proveedor de Internet lo haya instalado con una configuración adecuada, pero no siempre es así.

  • Instalaciones modernas de fibra óptica
    • Seguramente tendrás un router correctamente configurado con el nivel de seguridad correcto. No creo que tengas que hacer nada, salvo que tú o alguien de tu familia haya modificado algo.
  • Instalaciones antiguas de fibra óptica
    • Si te lo instalaron hace más de cuatro o cinco años y mantienes el router original, lo recomendable sería pedir que lo revisen.
  • Instalaciones de ADSL
    • Salvo que sea muy reciente, también habría que revisarlo.
  • Casas con adolescentes
    • Los adolescentes —y muchos adultos temerarios—, tras ver uno o dos vídeos de YouTube, ya se consideran técnicos de redes. Como hay aplicaciones que necesitan hacer cambios especiales en el router se dedican a tocar por aquí y por allí hasta que consiguen lo que quieren sin saber qué estropicio pueden haber causado.
  • Instalaciones que tuvieron problemas al principio
    • Cabe la posibilidad de que durante la primera puesta en marcha algún técnico desaprensivo dejara el router abierto para resolver por las bravas algún problema inesperado. Si recuerdas que en ese momento hubo cambios de router, fallos de conexión, recableados o que alguien tuvo que ir a tu casa varias veces seguidas porque no terminaba de funcionar… es mejor que pidas una revisión de seguridad.

Ante la menor duda, te recomiendo que llames a tu proveedor de internet y pidas una revisión para saber si el router wifi está configurado con el nivel de seguridad adecuado.

Pueden hacerlo remotamente, desde la central. No es necesario que se desplace nadie a tu domicilio.

Si te piden una razón, di que tienes hijos adolescentes que han toqueteado el router para «sus cosas». O que tienes vecinos nuevos y que te parece que de repente tu conexión va lenta (robar la conexión de un router mal configurado es algo que se hace en minutos).

No son excusas graciosas. Son cosas que pasan realmente, mucho más de lo que te puedas imaginar.

Si tienes algo de experiencia técnica puedes conectarte al router y comprobar qué tipo de seguridad tiene la wifi: si es WEP o WPA, cámbiala inmediatamente a WPA2 como mínimo.

  • Si no se puede cambiar, tienes un problema importante.
  • Si a pesar de ello el operador de internet no te proporciona un router nuevo y no te parece un buen momento de cambiar de operador, lo mejor es te compres un router wifi aparte y apagues el wifi del router original.

¿Y utilizar una VPN? (Red privada virtual)

Si esa VPN la ha instalado tu empresa y alguien la gestiona, genial. Es uno de los mejores sistemas de seguridad.

Pero no te fies de lo que se dice por ahí: que con una VPN gratuita vas a poder conectarte con mucha seguridad a cualquier sitio, a prueba de hackers y espías y que hasta puedes conectarte a páginas web de televisión de otros países.

¡CUIDADO! ¡PELIGRO! Eso solo se cumple con las VPN de pago. Pero de pago de verdad. Ni se te ocurra bajo ningún concepto instalar un programa de VPN gratuito o barato. Te espían, te controlan y utilizan tu conexión para cosas malas… y para cosas peores.

Cómo acceder a la información compartida de la oficina

Al igual que otros artículos de esta serie voy a graduar los consejos según las opciones tecnológicas que tengan implantadas en tu empresa.

– ¿Tu empresa tiene una extranet?

Los datos para conectarte desde casa te los habrá facilitado el departamento técnico responsable, junto a unas instrucciones sobre su uso y unas recomendaciones de seguridad. Con suerte, hasta dispones de una VPN para la conexión.

Estoy seguro de que esa extranet ya disponía anteriormente de todas las medidas de seguridad necesarias y puedes trabajar con tranquilidad.

También estoy total y absolutamente seguro de que el personal técnico encargado de esa red está ATERRORIZADO pensando en cómo la están utilizando los nuevos usuarios.

Recuerda que eres el eslabón más débil de la seguridad. Si no proteges la contraseña; si alguien más usa tu ordenador en casa; si no tienes actualizado el antivirus; si no tienes cuidado con los archivos que te descargas o las páginas web que visitas… te puedes convertir en el puente de entrada para los malos.

– ¿Tu empresa tiene una intranet o un servidor?

Si en tu empresa teníais una intranet bien instalada, con alguna aplicación propia para la gestión o las ventas, o un servidor para compartir archivos, ahora echarás de menos todas esas ventajas.

Es posible que la persona responsable (o empresa externa responsable) haya preparado en estos días un acceso remoto con la seguridad necesaria.

Si no hay nadie con la capacitación necesaria para abrir la red al exterior, te recomiendo encarecidamente a ti y a tu empresa que no improviséis.

Abrir al exterior un puerto del router siguiendo un tutorial de YouTube es comprar todas las papeletas disponibles para la rifa del desastre. Es preferible buscar otra forma de trabajar.
En caso de que podáis abrir esa red interna al exterior, es importante que leas el epígrafe anterior sobre las extranets.

– ¿Compartíais archivos dentro de la oficina?

Hoy en día resulta muy sencillo y habitual compartir una carpeta de tu ordenador con el resto de los ordenadores de la oficina, o utilizar alguna máquina sobrante como servidor de archivos del grupo.

Es una forma de compartir bastante segura cuando estás dentro de una red local, sin peligros del exterior. Si abres la red de la oficina para acceder desde casa, habrás perdido toda esa seguridad.

NI SE TE OCURRA COMPARTIR CARPETAS DE TU ORDENADOR DESDE CASA. Afortunadamente no es fácil conseguirlo, porque el sistema operativo y el router te lo van a poner difícil. No insistas. Es lo peor que puedes hacer.

¿Y controlar desde casa el ordenador de la oficina?

Puede ser una opción estupenda. Sobre todo en el caso de que en la oficina siga trabajando alguna persona de forma presencial que pueda ayudar en caso de problemas.

Hay aplicaciones de pago y gratuitas que te permiten conectarte al ordenador de la oficina y manejarlo como si estuvieras sentado delante de él. Quizá te suenen nombres como TeamViewer, LogmeIn o AnyDesk, que tienen algunas prestaciones interesantes, pero las aplicaciones totalmente gratuitas como VNC Viewer, Chrome Remote Desktop, Microsoft Remote Desktop son perfecta y profesionalmente válidas.

El inconveniente es que es necesario instalar el programa en el ordenador de la oficina y mantenerlo encendido todo el tiempo. Lo ideal es que haya alguien en la oficina que pueda resetear una máquina que se cuelga.

El funcionamiento es más lento, lógicamente, y trabajar así todo el día puede ser muy pesado. La idea es poder acceder a programas y documentos de forma puntual sin tener que duplicarlos en casa. Si la red interna de la oficina sigue activa, también podrías acceder con un nivel de seguridad más que aceptable.

En resumen:

Si tienes la suerte de trabajar en un empresa con una buena infraestructura remota tan solo te pido que sigas escrupulosamente las indicaciones que te hayan dado desde el departamento técnico.

Si en la empresa no podéis utilizar ya la red de la oficina, o si eres un profesional independiente, no dejes de leer el siguiente artículo. Es posible que los servicios en la nube puedan ser la solución que necesitas.

En cualquier caso, utiliza el sentido común y repasa la seguridad de tu ordenador siguiendo los artículos anteriores.


No dejes de leer el resto de artículos de esta serie sobre el teletrabajo:

  1. «Trabajar EN casa» no es «Trabajar DESDE casa»
  2. Teletrabajos forzados: el horario laboral
  3. Teletrabajos forzados: el móvil y la voz
  4. Teletrabajos forzados: aplicaciones para el móvil
  5. Teletrabajos forzados: el ordenador (1)
  6. Teletrabajos forzados: el ordenador (2) La seguridad
  7. Teletrabajos forzados: redes e internet
  8. Teletrabajos forzados: servicios en la nube
  9. Teletrabajos forzados: la comunicación [en preparación]

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